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miércoles, 10 de octubre de 2012

"Cristina arrogante, narcisista y casi megalómana ¨

 
"Cristina arrogante, narcisista y casi megalómana ¨

El paso de la presidente Cristina Fernández por la Universidad de Harvard sigue dando qué hablar. Ahora se reactivó a partir de una crítica opinión reproducida en una publicación de la institución, The Harvard Crimson. Firmada por un columnista habitual del sitio, Jorge Araya, la nota resalta sus duras respuestas vinculadas con el periodismo argentino y dice que Cristina "ha restringido severamente la libertad de prensa, con la que no se siente muy cómoda". También es muy crítica con el tono utilizado en su exposición, al punto de que señala que "llamar irrespetuosas sus respuestas sería un eufemismo". "Este evento solamente confirma el retrato de los medios sobre la presidente Kirchner como irascible y autocrática populista", señala la nota. Menciona que su primera reacción a las críticas, y quizás, su única reacción, es más emocional que racional. Y que siendo una mujer inteligente, y perfectamente capaz de ofrecer una respuesta bien argumentada y respetuosa, siente en cambio la inmediata necesidad de afirmar su poder antes que justificar el modo en el que lo usa. Finalmente, remata: "Ésta es la imagen de ella misma que la presidenta Kirchner nos ha dejado en Harvard. ¿Arrogante? Ciertamente. ¿Narcisista? No hay dudas. ¿Megalómana? Podría ser ir demasiado lejos, pero está en la buena senda". 

Fuente: 1

sábado, 29 de septiembre de 2012

La Presidente se fue enojada y en Harvard seguía la ebullición


La Presidente se fue enojada y en Harvard seguía la ebullición 

 Entre los funcionarios admitían decepción por cómo salió la conferencia, pero decían que ella buscó mostrar que "da la batalla"; hubo malestar entre los alumnos ambridge, Massachusetts.- Montaron un cóctel con la esperanza de que lo compartiera. Pero, terminado el picante cruce con estudiantes en la Universidad de Harvard y unas fotos de rigor, Cristina Kirchner partió como una exhalación, dejando atrás una mezcla de amargura por las descalificaciones personales en las que incurrió y de sorpresa por la incomodidad con que recibió las preguntas. Iba a ser su gran noche, pero se marchó fastidiada. Sabe que e l clima del país es otro desde la masiva protesta del jueves 13 , pero no esperaba que su queja permeara dentro de "un ámbito académico". Eso, y el hecho de ser abucheada, la descolocaron. Pero, una vez planteado el cruce, no lo esquivó, explicaban fuentes del Gobierno. "Dos más, por favor", desafió, pidiendo más preguntas cuando el decano de la Escuela Kennedy, David Ellwood, propuso cerrar el debate y ofreció una salida para el duelo. Para entonces ya había contestado ocho preguntas. Con tres -las mismas de su predecesora, la brasileña Dilma Rousseff- hubiese sido suficiente. Si ella extendió la noche más allá de los horarios de una ciudad que se retira temprano, fue para un mensaje doméstico: dar la batalla. "Sabe que hay malestar con sectores de la clase media", lo que no sabía era que la ira estaba tan extendida", se indicó a LA NACION. En el entorno de la Presidenta nadie duda de que el cuestionario de los alumnos estuvo al servicio de la "protesta cacerolera". Les hubiese gustado que el moderador impidiera los silbidos pero, una vez en la arena, la Presidenta decidió lo del toro: embestir a golpe de sarcasmo y humillación. Los alumnos -algunos con las heridas del acné aún en el rostro- no podían dejar de acusar el golpe. "No entiendo por qué no puede contestar sin agredir o descalificar", dijo Sergio, el joven venezolano que, con una referencia a la idea de "tenerle miedo" le preguntó en último lugar. Pero, aun así, se mantuvo firme. "Fue ella quien se prestó al diálogo, no entiendo por qué luego no sabe ejercerlo. Entiendo que hay cuestiones que pueden ser más incómodas, pero eso es cosa de todos los días y para eso se discute", añadió. Todo tuvo mucho de desmesura. La Presidenta llegó 55 minutos tarde, pero luego el evento se prolongó durante dos horas. Ni siquiera el sitio web de Harvard pudo registrarlo por completo y, hasta anoche, tenía colgado un video que dejaba afuera los tramos finales. La charla tuvo dos momentos: la Presidenta arrancó tranquila el tramo en el que expuso sobre los problemas del mundo. Cuando llegaron las preguntas, la tensión fue en aumento. Fueron diez. A partir de la segunda, empezaron los sarcasmos. Al llegar la décima, directamente descalificó a los estudiantes de "no informarse" y "repetir" la agenda de lo que dicen "dos o tres periodistas en la Argentina". En dos ocasiones fue silbada por ello. "Esperaba un poco más de inteligencia de ustedes", "Esto es poco académico", "Esto a tu compañerito no se lo dije, pero te lo digo a vos", y "¿Vos creés que yo soy tonta?", fueron algunos de sus reproches. Hubo alumnos argentinos que aconsejaron a sus compañeros no identificarse. "Dejá de pedir nombres y apellidos porque no te los vamos a dar", dijo uno de ellos cuando LA NACION requería consultas al término del encuentro. De 25 años, Maquieyra no parecía asustado sino muy convencido. "Fundé una agrupación política que trabaja dentro de Pro porque creo que es la mejor alternativa", dijo. Llegado hace un mes a Harvard, contó que está aquí "gracias al esfuerzo de sus padres" y, "en parte", con el apoyo de una beca. Funcionarios del Gobierno instalaron ayer la idea de que la rueda de preguntas había sido "montada" contra la Presidenta. "Eso no es verdad. Para entrar te anotabas en la lotería, como todo el mundo. Y si querías preguntar, te ponías en la cola", añadió Mariana Ortiz. Entre el público hubo quienes, antes de que todo empezara y ante la consulta de LA NACION, accedieron a dar nombres y teléfonos para ser entrevistados luego. La Escuela Kennedy, organizadora del encuentro, se mostró satisfecha. "Todos los eventos del foro son oportunidades extraordinarias para que nuestros estudiantes accedan al diálogo con figuras internacionales y plantearles preguntas", dijo Gavel Doug, su vocero. En primera fila, el embajador Jorge Argüello giraba la cabeza cada vez que llegaba una nueva pregunta para ver quién la hacía. A su lado, el poderoso secretario Carlos Zannini mantuvo, por momentos, la vista baja. La Presidenta dijo que estaba feliz de poder participar en el foro, reservado a grandes figuras. Su paso fue diferente y más espinoso que el de la Universidad de Georgetown: allí la Argentina financia una cátedra. Aquí, participaba en un evento, como una más de las figuras que desfilan a diario.. Sin embargo, puertas adentro, el que más dolió fue el que dirigió a estudiantes argentinos, a quienes, implícitamente, trató como inferiores a los de ese foro. Necesitó horas para repasar sobre lo ocurrido e intentar reparar los errores más sangrantes. Ya en vuelo de regreso a Buenos Aires, envió un mensaje especial para el distrito electoral más grande de la provincia al que, en su enojo, había destratado. "Un saludo de corazón para La Matanza", dijo desde Twitter. "La verdad, el estudiante promedio se sintió herido. Le faltó el respeto a la gente de La Matanza, a la gente de Harvard y un poco a todos", dijo Juan Maquieyra, un estudiante que intervino en cuarto lugar y que requirió por la reforma constitucional. En medios oficialistas lo identificaron poco después como militante de Pro y ex funcionario del ministro macrista Esteban Bullrich. "¿Viste lo que está pasando con Juan? Lo están descalificando porque le gusta la política. No entiendo, este gobierno alienta la militancia, pero siempre que sea de su partido, si es de otro, te descalifica", dijo a Mariana Ortiz, una joven que asistió al encuentro.

Hubo alumnos argentinos que aconsejaron a sus compañeros no identificarse. "Dejá de pedir nombres y apellidos porque no te los vamos a dar", dijo uno de ellos cuando LA NACION requería consultas al término del encuentro.
De 25 años, Maquieyra no parecía asustado sino muy convencido. "Fundé una agrupación política que trabaja dentro de Pro porque creo que es la mejor alternativa", dijo. Llegado hace un mes a Harvard, contó que está aquí "gracias al esfuerzo de sus padres" y, "en parte", con el apoyo de una beca.
Funcionarios del Gobierno instalaron ayer la idea de que la rueda de preguntas había sido "montada" contra la Presidenta. "Eso no es verdad. Para entrar te anotabas en la lotería, como todo el mundo. Y si querías preguntar, te ponías en la cola", añadió Mariana Ortiz. Entre el público hubo quienes, antes de que todo empezara y ante la consulta de LA NACION, accedieron a dar nombres y teléfonos para ser entrevistados luego.
La Escuela Kennedy, organizadora del encuentro, se mostró satisfecha. "Todos los eventos del foro son oportunidades extraordinarias para que nuestros estudiantes accedan al diálogo con figuras internacionales y plantearles preguntas", dijo Gavel Doug, su vocero.
En primera fila, el embajador Jorge Argüello giraba la cabeza cada vez que llegaba una nueva pregunta para ver quién la hacía. A su lado, el poderoso secretario Carlos Zannini mantuvo, por momentos, la vista baja.
La Presidenta dijo que estaba feliz de poder participar en el foro, reservado a grandes figuras. Su paso fue diferente y más espinoso que el de la Universidad de Georgetown: allí la Argentina financia una cátedra. Aquí, participaba en un evento, como una más de las figuras que desfilan a diario.

Fuente:LaNación

viernes, 28 de septiembre de 2012

CFK : "No hay ningún cepo cambiario en Argentina"


Cristina K habló en Harvard: "No hay ningún cepo cambiario en Argentina" 
 
Ante la pregunta de un estudiante, la Presidenta le dijo: "Vos sos argentino y estás acá. Problemas de dólares no debés tener". Afirmó que no desea la reforma constitucional. También recibió algunos silbidos y se molestó: "Eso es para La Matanza". Luego de la vertiginosa conferencia ante los alumnos de la Universidad de Georgetown, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner habla esta noche ante a los alumnos de la Universidad de Harvard, en Boston, en lo que será su última actividad programada en Estados Unidos. Durante su gira, participó de la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, se entrevistó con el financista húngaro George Soros e inauguró la Cátedra Argentina en la Universidad de Georgetown. 
En el debate abierto que siguió a la inauguración, la mandataria defendió los indicadores del INDEC, cuestionó al FMI y elaboró un discutido relato sobre su relación con los medios de prensa. Reunión por YPF y regreso. Esta tarde, la Presidenta mantuvo una reunión con el CEO de Exxon, Rex Tillerson, en el hotel Mandarin Oriental. En ese encuentro, según fuentes oficiales, se abordaría un eventual convenio con la expropiada YPF. Presencia argentina. Según trascendió en las redes sociales, el periodista Jorge Lanata y la filósofa Beatriz Sarlo serán algunos de los argentinos que asistirán a la charla de la mandataria. Sus declaraciones principales. De este modo se desarrolla el evento en Harvard: La primera parte de su disertación la dedicó a hablar de la crisis global.  

"De ser económica pasó a ser política".

 "Creo que ha comenzado una nueva etapa civilizatoria", afirmó la mandataria. Vaticinó que sobrevendrán "conflictos más graves de los que vivimos en el siglo 19 y en el siglo 20", y consideró que deberán ser enfrentados "con una gran apertura".  

"Hemos sido los países emergentes los que hemos sostenido la actividad económica mundial de la última década".

 "Concebir como medidas proteccionistas las que se hacen desde los países emergentes constituye un grave error".

La Presidenta le recordó a Harvard que Cavallo dio clases en esa universidad. "Yo no soy economista, ni di clases en Harvard". Sobre las AFJP, destacó: "La Argentina tiene la mayor cobertura de toda Latinoamérica en materia previsional".

"El Consejo de Seguridad de la ONU ha perdido funcionalidad". 

 "Los que hemos estado en Disney World nos encanta, pero no vivimos como en Disney en ninguna parte, en algún momento tomamos contacto con la realidad". 

 "Faltan todavía muchísimas cosas en Argentina", señaló y mencionó el trabajo en negro y el aumento de la desocupación, entre otras.

"Este gobierno no ha endeudado a la Argentina". 

 "Haber ganado después de ocho años de gobierno con el 54 por ciento de los votos revela que la mayoría cree que hemos hecho una buena tarea".

 Durante la ronda de preguntas de los alumnos, académicos y otros participantes de la conferencia, expresó: "El cepo cambiario es un título mediático" 

"Argentina es el segundo país en dólares después de EE.UU.". 

"No hay ningún cepo cambiario".

 "Si sos importador o productor y necesitás dólares, en el mercado hay más de 120 conceptos que te permiten comprar dólares". 

 "Quiero ser una Presidenta seria y responsable que garantice que Argentina le pueda dar dólares a los importadores de insumos básicos". 

 Después le dijo directamente a un estudiante argentino de Harvard que le hizo una pregunta: "Vos sos argentino y estás acá. Problemas de dólares no debés tener". 

 "Hay estudiantes que no pueden llegar a La Matanza y vos estás en Harvard. ¿Te parece justo hablar de cepo cambiario?". En ese momento, se escucharon algunos silbidos y algunos aplausos.

 "No es el deseo de esta Presidenta una reforma constitucional porque no depende de mi".

 "Vivo y gobierno cada día como si fuera el último. Ya no planifico tanto como lo hacía antes". 

 "Toda la vida he tenido una determinada posición económica y es producto de que he sido una muy exitosa abogada".

 Ante el segundo estudiante que recalcó con ironía que era un "privilegio" poder hacerle preguntas, la Presidenta se molestó y dijo "ahora te voy a responder eso". Algunos en el público la silbaron y Cristina los retó: "Chicos, ¡estamos en Harvard! Esas cosas son para La Matanza, no para Harvard". "Hay millones de argentinos que hablan con esta Presidenta constantemente", afirmó y pidió que le dieran tiempo para responder más preguntas. Al final, señaló: "Me referí a mis funcionarios cuando dije que tenían que tener miedo a Dios y un poquito a mi", dijo al final.