Los negocios del kirchnerismo
Surgieron en un
allanamiento a las oficinas del diputado. Contratos y facturas con
Austral Construcciones.
Era las siete y media de la mañana del 13 de abril del año
pasado cuando un grupo de la Policía Metropolitana se estacionó en secreto
cerca de las oficinas de Máximo Kirchner en Santa Cruz. Los agentes tenían la
orden de requisar el lugar. El juez que
investigaba las finanzas de las empresas K, sospechadas de haber sido usadas
lavar dinero, era Claudio Bonadio. Los agentes esperaron una hora y media para
actuar. La ex presidenta Cristina Kirchner presionó para frenar ese operativo.
Tenía sus razones. Allí se encontraron varias pruebas: carpetas sobre reservas
de habitaciones alquiler de uno de los hoteles K hechas por organismos
financiadas por el Estado; folios con documentos de giros de dinero entre
Néstor Krichner y una empresa de Báez; veintinueve facturas del contador de la
familia K correspondiente a alquileres
de propiedades al constructor más beneficiaron con contratos de obra pública.

