Los negocios del kirchnerismo
Surgieron en un
allanamiento a las oficinas del diputado. Contratos y facturas con
Austral Construcciones.
Era las siete y media de la mañana del 13 de abril del año
pasado cuando un grupo de la Policía Metropolitana se estacionó en secreto
cerca de las oficinas de Máximo Kirchner en Santa Cruz. Los agentes tenían la
orden de requisar el lugar. El juez que
investigaba las finanzas de las empresas K, sospechadas de haber sido usadas
lavar dinero, era Claudio Bonadio. Los agentes esperaron una hora y media para
actuar. La ex presidenta Cristina Kirchner presionó para frenar ese operativo.
Tenía sus razones. Allí se encontraron varias pruebas: carpetas sobre reservas
de habitaciones alquiler de uno de los hoteles K hechas por organismos
financiadas por el Estado; folios con documentos de giros de dinero entre
Néstor Krichner y una empresa de Báez; veintinueve facturas del contador de la
familia K correspondiente a alquileres
de propiedades al constructor más beneficiaron con contratos de obra pública.
La policía y los enviados del juzgado de Bonadio encontraron
también un cuaderno escrito a mano presuntamente por el propio Máximo. Allí
estaban enumerados los pagos de los inquilinos de inmuebles que su familia les
rentaba al menos hasta ese momento a “Austral Construcciones”, de Báez. La
escritura en cuadernos de información de todo tipo era uno de los métodos de trabajo
de Néstor Kirchner. Los investigadores presumen, por testimonios recogidos allí
mismo, que el hijo trabaja, en ese sentido, como lo hacía su padre.
Los agentes de la Metropolitana también se toparon con dos
objetos que podrían haber despertado alegría en Néstor Kirchner. Al menos es lo
que pasas en un video de tevé en lo que se lo ve feliz cuando descubre una
bóveda en un despacho municipal sureño: en las oficinas de Máximo había dos
cajas fuertes de dimensiones importantes. En el lugar había medio millón de
pesos en efectivo.
El avance de la causa Hotesur, liderada por Bonadio, cambió
tras ese operativo. Antes de que las pruebas llegasen Buenos Aires el juez fue
removido por la sala 2 de la Cámara Federal. Un récord. Ahora el expediente es
instruido con otros tiempos por el juez Daniel Rafecas. Quien impulsa la
investigación es el fiscal Carlos Stornelli. Las pruebas duermen ahora bajo
custodia de la Prefectura.
Bonadio supo que los operativos que había ordenado que se
realicen en 35 empresas y direcciones distintas de los Kirchner realmente
alteraron a la entonces Presidenta cuando supo que ella pensó que su casa de El
Calafate sería allanada. Fue por eso, creen en tribunales, que esa residencia
fue rodeada por efectivos de Gendarmería. Testigos de la escena contaron que
algunos de los agentes se tiraron cuerpo a tierra, así como si estuvieran
defendiendo un lugar en pleno combate armado.
El escenario cambió. Hoy, los Báez y los Kirchner hicieron
publica una pelea que durante muchos meses mantuvieron en privado. Muerto
Néstor Kirchner, Báez se siente traicionado por la familia de su amigo. Y
viceversa.
Los negocios entre ellos son tantos y están demasiado
entremezclados entre sí como para que sean desarmados con facilidad por dos
clanes acosados por la Justicia, enfrentados por discordias personales, y por
discusiones por mucho dinero.
La sede de las oficinas de Máximo Kirchner es el domicilio
en el que están registradas varias de sus empresas, como Negocios
Inmobiliarios, y es también dirección fiscal
inscripta por su hotel más importante, el Alto Calafate. La Metropolitana se
llevó de allí reservas de habitaciones y salones que supuestamente utilizó la
Universdad Nacional de la Patagonia. ¿Estarán registradas en la contabilidad
del hotel? ¿Y en la de la facultad?
En las oficinas de Máximo se encontraron copias de 93
cheques que fluyeron entre Kirchner padre y Austral Construcciones. La policía
también descubrió un poder general amplio que la constructora de Báez le otorgó
a un misterioso contador de Bolívar. Y otro un nexo notarial que firmaron éste
último y Máximo.

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