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viernes, 6 de mayo de 2016

Allanaron tres departamentos de Cristina Kirchner en Puerto Madero

Allanaron tres departamentos de Cristina Kirchner en Puerto Madero

Lo ordenó el juez Claudio Bonadio. Pertenecen a la sociedad Los Sauces.

La policía Metropolitana allanó tres departamentos de la sociedad inmobiliaria Los Sauces en el barrio porteño Puerto Madero. Los procedimientos los ordenó el juez federal Claudio Bonadio en la causa en la que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner está imputada de supuesto enriquecimiento ilícito junto a su hijo, el diputado nacional Máximo Kirchner.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Citan a indagatoria a los Pérez Gadín, Martín Báez y Fabián Rossi

Citan a indagatoria a los Pérez Gadín, Martín Báez y Fabián Rossi

Se conocieron nuevos videos en los que aparece el exesposo de Iliana Calabró. El juez Casanello citó a todos los individuos que figuran en la filmación.

Nuevos integrantes de la trama de la ruta del dinero K comienzan a asomar en el escándalo de La Rosadita. Esta vez, otra grabación ubicó en la financiera K a Fabián Rossi, el exmarido de Iliana Calabró. Además, el juez Casanello citó a indagatoria a todos los participantes de los videos difundidos.

domingo, 15 de marzo de 2015

Cristóbal López paga millonarios alquileres a Fernández de Kirchner y sus hijos


Cristóbal López paga millonarios alquileres a la Presidenta y sus hijos

Lázaro Báez no está solo a la hora de pagar millones a la familia presidencial. El "zar del juego", Cristóbal López, también mantiene una fluida relación comercial desde hace años con la presidenta Cristina Kirchner y sus hijos, Máximo y Florencia, según consta en documentos.

Como resultado de ese vínculo comercial, hasta ahora secreto, la Presidenta y sus hijos recibieron al menos $ 2,8 millones de López durante los últimos ocho meses, aunque la operatoria y los pagos a los Kirchner comenzaron mucho antes, hace por lo menos dos años.

La operatoria abarca un departamento, una oficina y cinco cocheras en la meca del kirchnerismo, el complejo de lujo Madero Center. Allí compraron los Kirchner, vive el vicepresidente Amado Boudou y funcionó "La Rosadita", la financiera por la que se sospecha que Báez sacó decenas de millones de dólares de la Argentina.

Para facturar esos ingresos millonarios, la familia presidencial recurrió a la sociedad Los Sauces SA, mientras que López -uno de los empresarios que más se expandieron durante la última década- dividió los pagos entre dos de sus empresas, Inversora M&S y Alcalis de la Patagonia, en las que también aparecen su socio y lugarteniente, Fabián de Sousa. Consultados, los voceros del Grupo Indalo confirmaron los alquileres, pero le restaron relevancia. "Sí, en efecto, esos alquileres comenzaron hace al menos dos años, cuando Máximo y De Sousa firmaron el contrato", precisaron.

El propio De Sousa resultó un factor decisivo en la operatoria. Él vivió en uno de esos departamentos de los Kirchner, según indicaron vecinos y el servicio de seguridad del complejo, como también voceros del Grupo Indalo que controlan López y De Sousa, quien ya no vive allí.

"López usa las oficinas para sus cosas personales, como sus campos, y cuestiones de sus hijos, mientras que De Sousa vivió allí, pero hace rato que ya no", agregaron los voceros consultados del Grupo Indalo.
La relación comercial que une a los Kirchner con López abre interrogantes, sin embargo, sobre un eventual conflicto de intereses para la Presidenta, que suma así al controlante del Grupo Indalo a los negocios millonarios que su familia tejió durante años con Báez.

Según reveló LA NACION a fines de 2013 y principios de 2014, el ex empleado del Banco de Santa Cruz recurrió a ocho de sus empresas para pagar por cientos de habitaciones en los hoteles Alto Calafate y Las Dunas.

Y también les alquiló a los Kirchner inmuebles en Río Gallegos y acordó supuestos préstamos millonarios a tasa cero de interés durante años.

El pago de esas habitaciones por Báez, sin embargo, ocurrió entre 2010 y 2011, es decir, hasta sólo unos meses después del fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner.

Pero cuando reveló esa operatoria, la familia presidencial desplazó a Valle Mitre SA, una firma de Báez, del gerenciamiento de los hoteles Alto Calafate y Las Dunas.



En los nuevos documentos que obtuvo, en cambio, consta que, tras la salida de Báez, los Kirchner optaron por avanzar con López, quien acentuó su expansión en los últimos años, no sólo en sus áreas tradicionales, el juego y el petróleo, sino fundamentalmente en los medios de comunicación.

A su participación en radios y canales de televisión, durante las últimas semanas sumó a su imperio el diario Ámbito Financiero y las productoras más emblemáticas de la década kirchnerista: Pensado para Televisión (PPT), con su programa 6,7,8, y La Corte Producción Audiovisual, que transmite los actos de la Presidenta y Fútbol para Todos.

Así, mientras Báez ya no alquila habitaciones en los hoteles presidenciales, la operatoria de los Kirchner con López continúa vigente hasta hoy y consta en las facturas. Para eso la familia presidencial utiliza a Los Sauces SA, en la que, hasta su muerte, Néstor Kirchner controlaba el 45% de las acciones; la Presidenta, otro 45%, y Máximo, el 10% restante.

Contrato en dólares

Esas facturas de Los Sauces SA exponen varios datos salientes. El primero, que los alquileres se fijaron en dólares, aunque cada mes se convirtió a pesos al tipo de cambio oficial vigente en el momento del cobro.

Una práctica habitual para inmuebles en el barrio de Puerto Madero.

Así, por ejemplo, la factura "A" de Los Sauces número 09 del 1° de junio de 2014 se libró a nombre de una de las empresas de López, Inversora M&S SA, por el alquiler de la oficina ubicada en el 8° "D" del Madero Center, con entrada sobre la calle Juana Manso 535, "y 5 unidades complementarias de cocheras", de la 054 a la 058.

Por esa oficina en dúplex y las 5 cocheras, López acordó pagar US$ 27.500, al tipo de cambio que en junio de ese año se fijó en 8,11 pesos. Así, aplicado el IVA, Los Sauces facturó por 269.860 pesos. Pero ese valor subió a $ 285.166,75 en enero de este año, cuando el tipo de cambio trepó a $ 8,57, según la factura 040 de Los Sauces.
Así, sólo por el alquiler del 8° "D" y las 5 cocheras, y sólo entre junio de 2014 y enero de este año, los Kirchner embolsaron unos $ 2,2 millones de López por medio de Inversora M&S, que integra el Grupo Indalo, cuyo domicilio comercial es en el piso 7 de la avenida Córdoba 657 de la ciudad de Buenos Aires.
A este primer bloque de facturación, los Sauces sumó un segundo alquiler por otro dúplex, el 4° "L", en el complejo Madero Center, pero que se optó por cobrar a otra empresa de López: Alcalis de la Patagonia.
Esta segunda operatoria también se fijó en moneda extranjera, aunque por un monto más bajo. Fue por 7500 dólares, que en junio de 2014, por ejemplo, se pesificó a $ 8,11 y que sumado el IVA arrojó un total de $ 73.598 pesos.

Con el dólar oficial en paulatino ascenso, el alquiler de ese departamento de 400 metros cuadrados y con entradas sobre el Dique IV y la calle Macacha Güemes al 330 ascendió cada mes. Así llegó a $ 77.772,75 en la factura 0041 de enero de este año, por lo que en total generó ingresos a los Kirchner por otros casi $ 600.000 en apenas 8 meses.

Teléfonos que unen

Los vínculos que unen a la Presidenta con López exceden, sin embargo, las facturas. También los registros telefónicos de ambos departamentos del Madero Center aportan más indicios en la misma línea.

Así, para la oficina del 8° "D" figuran cuatro líneas que en los registros figuran a nombre de Inversora M&S SA. Pero al llamar se activa una respuesta automática de Administración Austral SA, otra sociedad en la que López figura junto con sus hijos Cristóbal Nazareno y Emiliano.

Para el departamento del 4° "L", en tanto, sólo consta una línea y figura a nombre de una mujer, Rafaela Karina Rubin. A su vez, ella figura en los registros de la Anses como empleada en relación de dependencia de Oil M&S, una petrolera que integra el conglomerado de López..

http://www.lanacion.com.ar/ 

sábado, 14 de marzo de 2015

Lagomarsino y Nisman compartían una cuenta en EE.UU.

Diego Lagomarsino y Alberto Nisman compartían una cuenta en EE.UU.

Según informó el diario Peril, Sandra Arroyo Salgado presentó estos datos ante la Justicia

Un nuevo giro tuvo lugar en la causa que investiga la muerte de Alberto Nisman : Sandra Arroyo Salgado presentó ante la justicia datos de una cuenta bancaria que el fallecido fiscal compartía con Diego Lagomarsino en EE.UU. .

Así lo informó el diario Perfil, que indicó que la jueza y ex esposa de Nisman le contó a Fabiana Palmaghini y a la fiscal Viviana Fein que descubrió esta información por la confesión de un miembro de la familia directa de Nisman.

Según el matutino, Arroyo Salgado aportó la entidad bancaria y el país en el que está radicada la cuenta, pero no precisó el estado ni el número.

"Arroyo Salgado busca establecer si fue Lagomarsino el que tuvo la 'ocasión, motivo y oportunidad' para cometer el que ella asegura que fue el crimen de Nisman", dice el artículo publicado en Perfil.

Además, asegura que Maximiliano Rusconi, abogado de Lagomarsino, no desmintió la existencia de la cuenta bancaria. "Lagomarsino no ha volcado a la causa información que forme parte de la intimidad económica de la familia Nisman, que no hace al objeto del proceso y que podía ser utilizada para dañar la imagen del fiscal y de su familia, cuando lamentablemente Nisman no está entre nosotros y no puede defenderse", dijo el abogado, según cita Perfil..


domingo, 8 de febrero de 2015

Los datos contradictorios del departamento sobre el baño de Nisman

Los datos contradictorios que arrojan el departamento y el baño de Alberto Nisman

Qué se sabe hasta ahora del lugar donde fue encontrado muerto el fiscal de la causa AMIA

La posición del cuerpo en el baño; la pistola calibre 22; la vestimenta manchada con sangre; la computadora hibernando; la televisión encendida; un viejo borrador que pedía la detención de la Presidenta en el cesto de basura; las huellas en el pasadizo de los aires acondicionados; la puerta de servicio sin la traba interior. Los datos recogidos hasta ahora por la fiscal Viviana Fein el lugar donde fue encontrado muerto hace tres semanas Alberto Nisman acrecientan el misterio.

La causa sólo ahonda el misterio sobre cómo murió el fiscal Nisman

Testimonios y datos recogidos no permiten aún lograr avances y refuerzan las dudas después de tres semanas; lo que se sabe hasta ahora


La puerta del baño estaba cerrada y asomaba por debajo un haz de luz. "Abrí vos", le dijo Sara Garfunkel, la madre de Alberto Nisman, a Armando Niz, el custodio. Él hizo fuerza y asomó la cabeza: "Está ahí".
Había sangre en todos lados. El piso, la alfombra, la bañadera, la mesada. Tirado, la cabeza contra la puerta, el fiscal, con una remera que una vez fue blanca y bermudas negras, empuñaba todavía la pistola calibre 22. Pero entonces Garfunkel no lo sabía. Retrocedió, se sentó en la cama y llamó a Swiss Medical. Armando esperó con ella, parado a su lado.

"El médico se acercó hasta la puerta y miró, y sale y dice hay un revólver y se fue", declaró la madre del fiscal. De ahí en más, el departamento fue un desfile de gente. Prefectos, la tía Lidia, Sergio Berni, el juez, el secretario, la fiscal, la Policía Científica.

Pero cuando el cerrajero abrió la puerta de servicio y Garfunkel y Niz entraron, el departamento estaba vacío y a oscuras, sólo iluminado por el reflejo intermitente de la pantalla del televisor de la habitación de Nisman y la señal de hibernación de la computadora del cuarto de las niñas, donde él solía trabajar. Todo estaba ordenado. "Absoluto silencio salvo el murmullo de los que entraron", contó el cerrajero, que no pisó el departamento. Gladys Gallardo, la empleada doméstica, está convencida de que Nisman debió haberle abierto a alguien. Él siempre ponía la traba. Frente a esa puerta, el split de la cocina encendido. Del otro lado, una ventanita abierta. "Me asomé pero daba al vacío", contó Lidia Garfunkel.

Pasaron tres semanas desde que el fiscal apareció muerto y cada nueva revelación acrecienta más el misterio.

Para colmo, a pesar de que Nisman tenía diez custodios asignados a su protección, el Ministerio de Seguridad reconoció que demoraron doce horas en averiguar lo que estaba pasando en el departamento y denunció a sus policías.

El domingo de la muerte del fiscal, Niz y Luis Miño habían llegado a las 11 al edificio de Puerto Madero, tal como se los había pedido Nisman. Según el ministerio, esperaron en la cochera de cortesía y una hora y media después lo llamaron. No atendía. Pensaron que dormía. Sabían que había estado trabajando en su presentación del lunes ante el Congreso. Dos horas más tarde, subieron y tocaron el timbre de la puerta de servicio. Sospecharon cuando vieron los diarios afuera.

Bajaron al lobby y Miño llamó a una de las secretarias del fiscal, Felicitas. Ya eran más de las 14. Ella también probó contactar al jefe por teléfono, fracasó y llamó entonces a Soledad Castro, secretaria de la Unidad Fiscal AMIA, que tenía previsto ir al mediodía a ayudar a Nisman con su presentación.

Así se lo había pedido él, que solía trabajar desde su casa. Pero ese día no la había llamado. Cambió de opinión, pensó Castro, sobre todo después de que le mandó un WhatsApp y él no le contestó.

Todos se empezaron a preocupar. Felicitas insistió en los cuatro teléfonos del fiscal. Nada. Les pidió entonces a los custodios que tocaran timbre otra vez. Pasaban las horas. Felicitas consiguió el teléfono de Sandra, la hermana. No querían asustar a la madre, pero al final decidieron llamarla.

Ella tampoco tenía noticias de su hijo. Ese domingo Garfunkel había ido a pasar el día a Pilar. Había intentado verlo el sábado. Lo invitó a comer a su casa, pero él le dijo que tenía mucho trabajo. Ella ya lo sabía. La última vez que lo vio con vida fue el viernes; lo fue a visitar y él, en pijama, enfrascado en sus papeles, le pidió que fuera a Jumbo con la lista que le había dejado Gladys. Le dijo que no le cocinara. De eso se ocuparía Gladys el lunes. La empleada lo confirma: iba a hacerle pastel de papas y le había dejado la lista de lo que necesitaba. la nacion reconstruyó lo sucedido sobre la base de los testimonios judiciales de los protagonistas, que fueron relatados a este diario por fuentes con acceso a la causa, y a diálogos con algunos de ellos.

Ya era de noche y ni siquiera con Sara Garfunkel en el edificio los custodios conseguían entrar en el departamento. Primero, la madre de Nisman y Niz probaron abrir la puerta de servicio, pero tenía la llave puesta por dentro. Intentaron entonces por adelante. No lograron hacer andar el ascensor, que tiene clave. 

Decidieron volver entonces a lo de la madre de Nisman para confirmar que fuera la clave correcta, pero incluso después de haberlo chequeado, el ascensor seguía sin andar. Ya no había más alternativas: necesitaban un cerrajero.

Garfunkel llamó entonces a su hermana Lidia para pedírselo. Lidia, que es psicóloga, estaba atendiendo. No pudo solucionarle el problema, pero decidió ir a su encuentro, a pesar de que Sara ya estaba acompañada por Marta, una amiga.

Fue el portero de Le Parc quien les dio el dato de Walter Pérez, un cerrajero que solía trabajar en el edificio y el hombre que después diría que tardó más en guardar las herramientas que en abrir la puerta. Hizo caer la llave que estaba puesta por dentro y abrió. Llegó a las 22.30 y según él, la tarea le llevó menos de diez minutos.

Salvo un plato y un vaso sucios en la bacha de la cocina y las pilas de carpetas y resaltadores sobre la mesa del comedor, el departamento estaba impecable. Garfunkel y Niz avanzaron prendiendo las luces a su paso. El comedor, el living, la habitación de Iara y Kala, hasta llegar a la puerta cerrada del cuarto de Nisman, conectado al baño por un vestidor. Niz no quería estar ahí ese día. Le había pedido no ir a trabajar, pero Nisman, que tenía fama de ser un jefe estricto y distante, no accedió. Finalmente, fue él quien lo encontró muerto.

Sobre la mesa del lavatorio había un vaso transparente y al menos seis potes de cremas que, según informaron fuentes del caso a la nacion, eran medicamentos dermatológicos que se recetan frecuentemente, sin efectos adversos importantes. Según la empleada, Nisman tenía un problema de piel en una parte de la cabeza.

En su mano derecha, el fiscal conservaba el arma de Diego Lagomarsino, el informático que trabajaba para él. Lagomarsino contó que se la había pedido prestada un día antes porque tenía miedo. Hasta ahora, él es el último de los personajes conocidos de esta trama que lo vio con vida. En cuanto a llamadas, el informe de los teléfonos todavía no se hizo público, pero los investigadores sospechan que el ex espía Antonio Jaime Stiuso fue uno de sus últimos contactos.

Después hubo decenas de mensajes que Nisman nunca respondió. Uno de los primeros, de su madre, que quería desearle suerte para el lunes. "Por favor llamame", le escribió cuando volvió de Pilar, antes de que la contactaran para avisarle que no podían dar con él.