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lunes, 16 de febrero de 2015

"Nisman, el precedente francés"


"Nisman, el precedente francés"

La emisora Radio Francia Internacional publicó un artículo que repasa las coincidencias entre el caso del fiscal que investigaba el atentado a la AMIA y el juez Gilles Bouloque, que también denunciaba a Hezbollah y el 13 de diciembre de 1990 apareció muerto

La emisora Radio Francia Internacional publicó una crónica donde expone las coincidencias entre la muerte del fiscal Alberto Nisman, que investigaba el atentado de 1994 en la AMIA, y el juez Gilles Boulouque, que denunció a funcionarios de Irán por idear una cadena de ataques terroristas en París, que causaron 13 muertos y 250 heridos en 1986.

El artículo, firmado por Juan Buchet, comienza con una pregunta: "¿Un magistrado antiterrorista encontrado muerto en su domicilio cuando sospechaba que el gobierno de su país había pactado en secreto con Irán?".
"Uno piensa inmediatamente en el fiscal argentino Alberto Nisman, cuyo deceso, el 18 de enero de 2015, hizo las primeras planas de los diarios del mundo entero. Pero también se podría pensar en otro magistrado, hoy casi olvidado: el juez francés Gilles Boulouque, que perdió la vida en condiciones extrañamente similares hace 25 años. Las coincidencias entre los dos casos son impresionantes", indica.

Según la emisora, Alberto Nisman "había acusado a miembros del Hezbollah libanés como autores materiales, bajo la dirección de funcionarios iraníes en Teherán y en la embajada de su país en la Argentina". Luego, destaca los pedidos de captura lanzados por Interpol para los funcionarios. Y continúa: "Gilles Boulouque era el juez instructor de una serie de atentados cometidos en Paris en 1986, que hicieron en total 13 muertos y más de 250 heridos. Según él, un comando del Hezbollah había colocado las bombas, cumpliendo órdenes de Wahid Gordji, oficialmente traductor pero en realidad jefe de inteligencia de la embajada iraní en Francia".

"Pero ni Nisman ni Boulouque pudieron ver sus acusaciones confirmadas (o desmentidas) en el marco de un juicio de los iraníes que querían procesar. En el caso de la Amia, ante la negativa de Teherán de entregar a los sospechosos, la Argentina firmó en el 2013 un acuerdo con Irán que preveía que pudieran ser interrogados en su país. Nisman entendió que dicho acuerdo escondía un pacto secreto por el cual la presidenta Cristina Kirchner, de quien era cercano hasta entonces, iba a exculpar a los supuestos terroristas, tal como lo declaró públicamente unos días antes de su muerte", dice la crónica.


Luego, agrega: "En el caso de los atentados de París, si bien las relaciones entre el magistrado instructor y el Gobierno parecen haber sido más ambiguas, el desenlace fue más rápido: después de declarar ante el juez Boulouque, en noviembre de 1987, Wahid Gordji fue inmediatamente repatriado a Irán. Paralelamente, dos rehenes franceses detenidos por el Hezbollah en el Líbano eran liberados, presumiblemente en el marco de un intercambio acordado con las autoridades francesas y supervisado por el entonces ministro del Interior Charles Pasqua".

Hipótesis de suicidio

A continuación, la crónica establece una comparación entre las escenas donde fueron encontrados los funcionarios judiciales. "Alberto Nisman murió el 18 de enero de 2015, en su departamento, de una bala en la cabeza disparada por una pistola que le había pedido la víspera a uno de sus colaboradores. Tenía 51 años. La investigación sobre su muerte está en curso y todas las hipótesis siguen abiertas. Pese a que la mayoría de los indicios hacen pensar en un suicidio, numerosos argentinos creen que fue asesinado. Gilles Boulouque murió el 13 de diciembre de 1990, en su casa, de una bala en la cabeza disparada por su arma de servicio. Tenía 50 años. Según la investigación, se habría suicidado, pero todavía hay franceses que dudan de ello".

Las diferencias

A la par de las similitudes, también hubo características diferentes en la coyuntura de cada investigación, según detalla el artículo publicado en el sitio de la emisora. "Nisman, magistrado muy mediático, estaba apoyado por toda la prensa argentina hostil al Gobierno, y por un importante sector del aparato judicial. Boulouque, hombre discreto, fue atacado por la mayoría de los medios franceses por su supuesta complicidad con el intercambio que permitió liberar a Gordji y hasta fue inculpado por el Ministerio Público por 'violación del secreto de la instrucción'. Pero ambos magistrados fueron dejados solos, cuando estaban presionados y amenazados por investigar hechos de terrorismo internacional en los que pudieron haber intervenido varios servicios de inteligencia (el iraní obviamente, pero también el Mossad israelí y la CIA estadounidense, así como los de sus respectivos países) y sobre los cuales pesaban intereses de Estado en gran parte ocultos".

Investigación

Por último, el autor toma una frase del ex juez francés Jacques Bidalou, quien dijo que Bouloque "murió por haber estado al servicio de la manifestación de la verdad en un mundo en el que ya no hay lugar para la verdad", y la caracteriza de "excesiva". Pero, destaca un aspecto: "Independientemente de otras conclusiones, lo que parece demostrar el inquietante paralelismo de estos dos casos es, al menos, que este tipo de investigaciones no debería ser confiado a un hombre solo sino a equipos de magistrados, especialmente formados y protegidos. Lo que supone, obviamente, que los gobiernos privilegien realmente la búsqueda de la verdad".

http://www.infobae.com/ 

domingo, 8 de febrero de 2015

Los datos contradictorios del departamento sobre el baño de Nisman

Los datos contradictorios que arrojan el departamento y el baño de Alberto Nisman

Qué se sabe hasta ahora del lugar donde fue encontrado muerto el fiscal de la causa AMIA

La posición del cuerpo en el baño; la pistola calibre 22; la vestimenta manchada con sangre; la computadora hibernando; la televisión encendida; un viejo borrador que pedía la detención de la Presidenta en el cesto de basura; las huellas en el pasadizo de los aires acondicionados; la puerta de servicio sin la traba interior. Los datos recogidos hasta ahora por la fiscal Viviana Fein el lugar donde fue encontrado muerto hace tres semanas Alberto Nisman acrecientan el misterio.

La causa sólo ahonda el misterio sobre cómo murió el fiscal Nisman

Testimonios y datos recogidos no permiten aún lograr avances y refuerzan las dudas después de tres semanas; lo que se sabe hasta ahora


La puerta del baño estaba cerrada y asomaba por debajo un haz de luz. "Abrí vos", le dijo Sara Garfunkel, la madre de Alberto Nisman, a Armando Niz, el custodio. Él hizo fuerza y asomó la cabeza: "Está ahí".
Había sangre en todos lados. El piso, la alfombra, la bañadera, la mesada. Tirado, la cabeza contra la puerta, el fiscal, con una remera que una vez fue blanca y bermudas negras, empuñaba todavía la pistola calibre 22. Pero entonces Garfunkel no lo sabía. Retrocedió, se sentó en la cama y llamó a Swiss Medical. Armando esperó con ella, parado a su lado.

"El médico se acercó hasta la puerta y miró, y sale y dice hay un revólver y se fue", declaró la madre del fiscal. De ahí en más, el departamento fue un desfile de gente. Prefectos, la tía Lidia, Sergio Berni, el juez, el secretario, la fiscal, la Policía Científica.

Pero cuando el cerrajero abrió la puerta de servicio y Garfunkel y Niz entraron, el departamento estaba vacío y a oscuras, sólo iluminado por el reflejo intermitente de la pantalla del televisor de la habitación de Nisman y la señal de hibernación de la computadora del cuarto de las niñas, donde él solía trabajar. Todo estaba ordenado. "Absoluto silencio salvo el murmullo de los que entraron", contó el cerrajero, que no pisó el departamento. Gladys Gallardo, la empleada doméstica, está convencida de que Nisman debió haberle abierto a alguien. Él siempre ponía la traba. Frente a esa puerta, el split de la cocina encendido. Del otro lado, una ventanita abierta. "Me asomé pero daba al vacío", contó Lidia Garfunkel.

Pasaron tres semanas desde que el fiscal apareció muerto y cada nueva revelación acrecienta más el misterio.

Para colmo, a pesar de que Nisman tenía diez custodios asignados a su protección, el Ministerio de Seguridad reconoció que demoraron doce horas en averiguar lo que estaba pasando en el departamento y denunció a sus policías.

El domingo de la muerte del fiscal, Niz y Luis Miño habían llegado a las 11 al edificio de Puerto Madero, tal como se los había pedido Nisman. Según el ministerio, esperaron en la cochera de cortesía y una hora y media después lo llamaron. No atendía. Pensaron que dormía. Sabían que había estado trabajando en su presentación del lunes ante el Congreso. Dos horas más tarde, subieron y tocaron el timbre de la puerta de servicio. Sospecharon cuando vieron los diarios afuera.

Bajaron al lobby y Miño llamó a una de las secretarias del fiscal, Felicitas. Ya eran más de las 14. Ella también probó contactar al jefe por teléfono, fracasó y llamó entonces a Soledad Castro, secretaria de la Unidad Fiscal AMIA, que tenía previsto ir al mediodía a ayudar a Nisman con su presentación.

Así se lo había pedido él, que solía trabajar desde su casa. Pero ese día no la había llamado. Cambió de opinión, pensó Castro, sobre todo después de que le mandó un WhatsApp y él no le contestó.

Todos se empezaron a preocupar. Felicitas insistió en los cuatro teléfonos del fiscal. Nada. Les pidió entonces a los custodios que tocaran timbre otra vez. Pasaban las horas. Felicitas consiguió el teléfono de Sandra, la hermana. No querían asustar a la madre, pero al final decidieron llamarla.

Ella tampoco tenía noticias de su hijo. Ese domingo Garfunkel había ido a pasar el día a Pilar. Había intentado verlo el sábado. Lo invitó a comer a su casa, pero él le dijo que tenía mucho trabajo. Ella ya lo sabía. La última vez que lo vio con vida fue el viernes; lo fue a visitar y él, en pijama, enfrascado en sus papeles, le pidió que fuera a Jumbo con la lista que le había dejado Gladys. Le dijo que no le cocinara. De eso se ocuparía Gladys el lunes. La empleada lo confirma: iba a hacerle pastel de papas y le había dejado la lista de lo que necesitaba. la nacion reconstruyó lo sucedido sobre la base de los testimonios judiciales de los protagonistas, que fueron relatados a este diario por fuentes con acceso a la causa, y a diálogos con algunos de ellos.

Ya era de noche y ni siquiera con Sara Garfunkel en el edificio los custodios conseguían entrar en el departamento. Primero, la madre de Nisman y Niz probaron abrir la puerta de servicio, pero tenía la llave puesta por dentro. Intentaron entonces por adelante. No lograron hacer andar el ascensor, que tiene clave. 

Decidieron volver entonces a lo de la madre de Nisman para confirmar que fuera la clave correcta, pero incluso después de haberlo chequeado, el ascensor seguía sin andar. Ya no había más alternativas: necesitaban un cerrajero.

Garfunkel llamó entonces a su hermana Lidia para pedírselo. Lidia, que es psicóloga, estaba atendiendo. No pudo solucionarle el problema, pero decidió ir a su encuentro, a pesar de que Sara ya estaba acompañada por Marta, una amiga.

Fue el portero de Le Parc quien les dio el dato de Walter Pérez, un cerrajero que solía trabajar en el edificio y el hombre que después diría que tardó más en guardar las herramientas que en abrir la puerta. Hizo caer la llave que estaba puesta por dentro y abrió. Llegó a las 22.30 y según él, la tarea le llevó menos de diez minutos.

Salvo un plato y un vaso sucios en la bacha de la cocina y las pilas de carpetas y resaltadores sobre la mesa del comedor, el departamento estaba impecable. Garfunkel y Niz avanzaron prendiendo las luces a su paso. El comedor, el living, la habitación de Iara y Kala, hasta llegar a la puerta cerrada del cuarto de Nisman, conectado al baño por un vestidor. Niz no quería estar ahí ese día. Le había pedido no ir a trabajar, pero Nisman, que tenía fama de ser un jefe estricto y distante, no accedió. Finalmente, fue él quien lo encontró muerto.

Sobre la mesa del lavatorio había un vaso transparente y al menos seis potes de cremas que, según informaron fuentes del caso a la nacion, eran medicamentos dermatológicos que se recetan frecuentemente, sin efectos adversos importantes. Según la empleada, Nisman tenía un problema de piel en una parte de la cabeza.

En su mano derecha, el fiscal conservaba el arma de Diego Lagomarsino, el informático que trabajaba para él. Lagomarsino contó que se la había pedido prestada un día antes porque tenía miedo. Hasta ahora, él es el último de los personajes conocidos de esta trama que lo vio con vida. En cuanto a llamadas, el informe de los teléfonos todavía no se hizo público, pero los investigadores sospechan que el ex espía Antonio Jaime Stiuso fue uno de sus últimos contactos.

Después hubo decenas de mensajes que Nisman nunca respondió. Uno de los primeros, de su madre, que quería desearle suerte para el lunes. "Por favor llamame", le escribió cuando volvió de Pilar, antes de que la contactaran para avisarle que no podían dar con él.

viernes, 6 de febrero de 2015

Carrió apuntó a Milani por la muerte de Nisman

Carrió apuntó a Milani por la muerte de Nisman

Apuntó además contra la procuradora Gils Carbó porque “tiene un muerto sobre sus espaldas porque no lo protegió”. Y apoyó la marcha de los fiscales.

Elisa Carrió volvió a hablar del caso Nisman y apuntó duramente contra el Gobierno nacional.

Y señaló a César Milani, jefe del Ejército, por ser quien maneja la inteligencia en el gobierno de Cristina y por direccionar la causa, donde solo se apunta al ex espía jaime Stiusso y no se llama a declarar a Aníbal Fernández, Luis D'elía y Andrés Larroque.

Y también contra Alejandra Gils Carbó: “La Procuradora tiene un muerto sobre sus espaldas y es Nisman porque no lo protegió”, dijo Carrió por Radio Mitre.

“Esta señora es un talibán”, dijo de la Procuradora General y señaló que la muerte de Alberto Nisman “es un crimen contra la República. Yo no estaba de acuerdo con Nisman pero esta es una muerte mafiosa, un genocidio”.

No descató que desde el Gobierno “haya una negociación con Stiuso” y  dijo que “en seis meses me dan la razón”, en relación a su acusación por el caso contra la Presidenta, el canciller Héctor Timerman y el secretario general de Presidencia, Aníbal Fernández.

Dijo que el día de la muerte de Nisman “hubo zona liberada”, afirmó que “Stiuso es este gobierno,
Pocino y Milani es este gobierno; Cristina es parte de esa guerra de los servicios, es la jefa de Milani. La Federal la libera Aníbal Fernández, no Sergio Berni”.

“¿Como me van a decir que soy amiga de Stiuso, si él, Alberto Fernández y Vilma Ibarra me hicieron una operación”, en relación a la falsa denuncia contra Enrique Olivera en tiempos en que compitió electoralmente con Carrió en 2005.

“No fue contra Olivera, fue contra mí que perdí la Capital”, señaló sobre la campaña sucia de la que fue víctima en octubre de ese año.

Además, apuntó a quien es hoy la pareja de la jueza Sandra Arroyo Salgado y quien le dio la foto de la revista “Noticias” con una marca en la cabeza de Nisman: “Mo tiene coartada la pareja de Arroyo Salgado, ¿por qué no siguen la investigación ahí?”. Y sumó: “¿Quienes son los dueños de la agencia de seguridad de Le Parc? Gente vinculada a Milani.

Respecto de la causa que se maneja en la fiscalía de Viviana Fein, Carrió ve la mano del jefe del Ejército: “Esta es operación de Milani ¿Lo borraron a D'elía, a Esteche, a Larroque, a La Cámpora! donde están? que es esto? todo es Stiuso?  El periodismo repite como loco la pista oficial sobre Stiuso”.

“Esta es una operación del jefe de la Inteligencia, que participó de delitos de lesa humanidad, que es Milani”, señaló.

Y finalmente, dijo que apoyará la marcha del silencio por la muerte de Nisman: “Hay que acompañar la marcha de los fiscales”, dijo una explosiva Carrió por radio Mitre.

miércoles, 4 de febrero de 2015

La foto de la amenaza que recibió la ex mujer de Nisman antes de su muerte


Ex mujer de Nisman denunció que recibió una foto del fiscal con una marca que simulaba un disparo

La jueza Sandra Arroyo Salgado dijo que fue en una imagen que le enviaron de una nota sobre el fiscal publicada por la revista Noticias. Fue dos días antes de que Nisman fuera encontrado muerto de un balazo.

La jueza Sandra Arroyo Salgado denunció que, dos días antes de que su ex marido, el fiscal Alberto Nisman fuera encontrado muerto de un balazo recibió una foto de una página de la revista Noticias con la imagen de su ex pareja pero con una marca en la frente que simulaba un disparo.

Luego del fallecimiento de Nisman, Arroyo Salgado recordó el hecho y al investigar pudo comprobar que en otros ejemplares la revista no se había realizado ningún fotomontaje: la imagen aparecía sin la misteriosa marca.

El portal Infobae informó esta mañana que Arroyo Salgado declaró el viernes en el marco de una vieja causa en la que se investigan las amenazas que Nisman recibió vía mail dirigidas hacia él, su ex mujer y sus dos hijas menores de edad.

El incidente se produjo cuando se encontraba en Europa con sus dos hijas, luego de que Nisman regresara a la Argentina tras pasar unos días con una de las menores.

Según Arroyo Salgado, el sábado 17 de enero se comunicó con su actual pareja y le pidió que le haga llegar vía Whatsapp las imágenes de la nota principal que publicó la Revista Noticias.

Cuando recibió el material, hubo algo que le llamó la atención y era que la foto de Nisman llevaba un círculo negro en la frente, pero no le dio importancia porque pensó se trataba de un fotomontaje. Sin embargo, cuando su ex marido apareció muerto, recordó el incidente.

Por la tarde, Infobae difundió la imagen que consta en la causa (la que se reproduce en esta nota por gentileza de ese portal).

El juez ya citó a declarar al kiosquero y pidió a Editorial Perfil que informe si en otros ejemplares de esa edición aparece esa marca que tiene la imagen que llegó a manos de Arroyo Salgado.

Esto se suma a un episodio declarado por Arroyo Salgado cuando ella se comunicó con su actual pareja el viernes 16, el día anterior a la aparición de la Revista Noticias y dos antes de la muerte, mientras aquel estaba en su domicilio.

Por entonces el hombre le dijo que escuchaba pasos en el piso de arriba de la casa, por lo que recurrió a la custodia de la Policía Federal que revisó la vivienda y no encontró nada.