Dijo que fue montado por Néstor Kirchner para recaudar
dinero con la obra pública.
Leonardo Fariña el nuevo "arrepentido", declaró
ante la Justicia que durante el gobierno de Néstor Kirchner funcionó un sistema
de asignación de obras públicas a empresarios amigos destinado a "hacer
caja".
Fariña trabajaba entonces para Lázaro Báez . Estos
empresarios amigos, entre quienes estaba su jefe, facturaban sus obras con
sobreprecios y acumulaban así fondos líquidos, dijo ayer Fariña en la causa por
lavado de dinero, en la que está procesado. Al final del camino, buena parte de
esos fondos mal habidos la "devolvían" y se destinaba a hacer
proselitismo, afirmó.
Preso desde hace más de dos años, Fariña declaró el viernes
ante el juez federalSebastián Casanello y el fiscal Guillermo Marijuan . En su
larguísima indagatoria les dijo que esta vez sí contaría lo que sabía y les
pidió protección.
El relato estuvo lleno de detalles en lo que respecta a las
supuestas maniobras de fuga de capitales de parte de Báez. Identificó cuentas,
cuevas y operadores. Pero, además, Fariña habló de la obra pública como un gran
instrumento del kirchnerismo para hacerse de dinero del Estado. Según él, todo
lo montó Néstor Kirchner; Cristina Kirchner estaba al margen. En cuanto al
dinero que pasaba por Báez y sus empresas, dijo Fariña, la ex presidenta sólo
se enteró después de la muerte de su marido de que Báez fugaba fondos al
exterior.
Fariña declaró que Cristina Kirchner lo mandó a llamar a
Báez y le advirtió que supo por la embajada de Estados Unidos que él estaba
haciendo transferencias internacionales de dinero negro. Siempre según su
declaración, Báez lo negó ante ella, pero después le dijo a Fariña que debían
tener más cuidado en sus operaciones.
Fariña insistió en que la relación de su jefe era con Néstor
Kirchner, que era a él, a su "amigo", a quien Báez reconocía deberle
su fortuna.
De acuerdo con el relato de Fariña, después de la muerte de
Néstor, Cristina le sacó obras que el empresario tenía acordadas. La situación
llegó a un punto de máxima tensión el día que ella citó a Báez a la quinta de
Olivos y le informó que le iba a quitar la ruta atlántica. Todo esto Fariña
dijo saberlo por lo que Báez le contaba a él. Fariña admitió que no presenció
conversaciones. No obstante, identificó a funcionarios del kirchnerismo que,
según él, habrían sido parte de esta maniobra para hacer caja.
Entre ellos, el ex ministro de Planificación Federal Julio
De Vido; autoridades de la Sindicatura General de la Nación (Sigen), organismo
de control donde se desempeñaba la mujer de De Vido, Alessandra Minnicelli; la
AFIP, y el Banco Nación.
En este punto Fariña sí dio cuenta de una supuesta participación
personal y directa: dijo que él se reunió con Juan Carlos Fábrega, entonces
presidente del Banco Nación, por el fideicomiso que favoreció a Austral
Construcciones. La intervención de Fariña en ese fideicomiso está acreditada
con documentos que ya estaban en el expediente.
Fue luego de todas estas afirmaciones de Fariña que Marijuan
amplió la lista de imputados en la causa. Cristina Kirchner, De Vido y Fábrega
fueron algunos de los ex funcionarios a quienes el fiscal (que es quien fija el
objeto de la causa) pidió que se investigara.
Fariña también mencionó presuntos acuerdos para que Báez se
quedara con dos grandes obras: las represas Kirchner y Cepernic. Buena parte de
lo que dijo Fariña ya estaba siendo investigada por otros jueces federales,
como estas represas y el fideicomiso en el Banco Nación. Hay abierto, incluso,
un expediente en el que está denunciado que el kirchnerismo asignaba obras
públicas a empresarios amigos para sustraer fondos del Estado. Es la causa que
inició Elisa Carrió y tiene el juez Julián Ercolini.
Báez, en la mira
La indagatoria de Fariña puede dividirse en dos grandes
capítulos. Su exposición sobre la obra pública como vehículo para generar
fondos líquidos en negro -con el dibujo de mayores costos y facturas falsas- y
su declaración sobre Báez y la fuga de capitales. En este último, Fariña señaló
empresas, dio nombres y aportó mucha información. Identificó al hombre que,
según él, cambiaba los millones de pesos de las facturas falsas por euros y
detalló con qué financieras de la City operaban. Habló, además, de nexos en el
extranjero, que la Justicia está rastreando en paralelo con las medidas
ordenadas ayer en distintos puntos del país.
Si bien Fariña nombró a mucha gente, casi toda su
declaración apuntó contra Báez. Fariña aspiraba a declarar contra su antiguo
jefe y ganarse así los favores que la ley prevé para los arrepentidos. Creía
incluso que podría salir de prisión. Nada de eso va a pasar; al menos, nada por
ahora. No sólo porque hoy no están corroborados sus dichos, sino también porque
Fariña está preso en otra causa, la que se tramita en La Plata, en su contra,
por evasión.

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