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sábado, 26 de diciembre de 2015

Panelista de 678 apuesta por la industria nacional pero tiene un Iphone


Panelista de 678 apuesta por la industria nacional pero tiene un Iphone

En el último programa Mariana Moyano pidió que se apostara por productos argentinos mientras mostraba un celular importado.

El ciclo kirchnerista 6,7,8 cesó sus emisiones en directo en la TV Pública el miércoles pasado pero volvió a ser noticia. Durante el programa final una de sus panelistas, Mariana Moyano, se despidió de la audiencia a quien le pidió que apostara por la industria nacional y sacando fotos con su celular.

Alguien inmortalizó a Moyano en ese preciso momento. En la imagen puede observarse como el celular de la panelista es un Iphone 6 Plus, un aparato que se fabrica en los Estados Unidos y que, por lo tanto, es importado. La fotografía fue publicada en las redes sociales donde se generó una avalancha de críticas a la periodista por la contradicción que suponía defender la industria nacional pero consumir productos fabricados en el exterior.

Una polémica parecida ocurrió en julio pasado con otra panelista de 6,7,8 Sandra Russo. La autora de la biografía de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner fue víctima de un secuestro virtual. A muchos usuarios les resultó irónico que una periodista oficialista sufriera en primera persona las consecuencias de la inseguridad, tantas veces negadas por el kirchnerismo. Pero además la criticaron por tener ahorros en dólares en lugar de en pesos cuando fue a pagar el supuesto rescate de su hija.

Sin cepo, crecen las chances de que llegue el iPhone al país

La búsqueda del ícono de la marca de la manzanita cruza a todas las fuerzas políticas, aunque se trate de un producto al que puede acceder sólo una franja de la población.
Cada vez que una delegación del gobierno anterior viajaba al exterior, no era raro ver al más mentado militante de La Cámpora en un Apple Store, buscando el último iPhone. En realidad, la búsqueda del ícono de la marca de la manzanita cruza a todas las fuerzas políticas, aunque se trate de un producto al que puede acceder sólo una franja de la población. Lo cierto es que, por las restricciones de divisas, sólo lo compraron aquellos que viajaron fuera del país.

Con el levantamiento del cepo, sin embargo, puede haber posibilidades de que el iPhone llegue a la Argentina. “No está clara aún la política de importación, pero en la medida en que se pueda, será una alternativa más”, dijo Alejandro Taszma, gerente comercial de Frávega, que acaba de abrir dos sucursales de venta exclusiva de celulares y fabrica también Samsung, Alcatel y una marca propia en Tierra del Fuego.

El desembarco “no es una decisión sólo del operador”, explicaron desde Claro. “Para poder venderlo, primero debe haber una decisión de Apple de traer sus productos al país”. Las empresas que ensamblan celulares en Tierra del Fuego se encargaron de negociar protección comercial –la isla representa 14 mil puestos de trabajo–, aunque no va más allá de las licencias no automáticas de importación (LNA) que se aplicarán a los electrónicos.

Según las reglas de la OMC, las LNA no son una restricción y hay un plazo máximo de sesenta días para aprobarlas, pero en sí no prohíben el ingreso de mercadería. Así lo sabe, por ejemplo, Rubén Chernajovsky, quien ensambla los teléfonos de Noblex y estuvo en el Ministerio de Economía el día que se anunció el fin del cepo.

La marca de la manzanita no ocultó su desinterés por cumplir con los requisitos que le reclamaban para vender en el país, como la fabricación en Tierra del Fuego o la búsqueda de un socio local. El gigante arma sus teléfonos con escala y costos asiáticos.
Según estimaciones del mercado telefónico, hay unos 300 mil iPhone en la Argentina, pese a que ninguna telefónica lo comercializa. La última versión del celular, que en Estados Unidos se compra por unos US$ 750 dólares, en Mercado Libre ronda los US$ 1.300, unos $ 17.000, es decir, el doble.

El caso testigo de los juguetes

Tras el fin de las DJAI, el Gobierno garantizó a los sectores sensibles que mantendrá la protección, pero los industriales advirtieron que una apertura de importaciones puede impactar en el empleo. Por otra parte, los sectores productivos adviertieron por el traslado a precio de la devaluación en la materia prima y pidieron que se pueda importar cuando haya abuso de posición dominante. Según explicó el presidente de la Cámara de Jugueteros, Matías Furió, quien se reunió con el secretario de Comercio Miguel Braun y el de Industria, Martín Etchegoyen, un aumento del 20% de la importación en su sector puede generar desempleo. En cuanto al precio de los insumos, Furió cuestionó a las petroquímicas que proveen los plásticos para los juguetes. “Hay producción en diciembre que estuvo parada porque especularon con la devaluación”, señaló tras la reunión con funcionarios.

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